Os traigo una pequeña recopilación de
algunas de las muertes más absurdas que hubo a lo largo de la historia de este
planeta y de las que sin duda alguna sacaréis al menos unas risas.
Casi todo el mundo cuando tiene mucha
calor bebe mucha agua fría para poder refrescarse y no le sucede nada pero a
nuestro Felipe I de Castilla, el Hermoso comúnmente conocido, murió a causa de
beber abundante agua fría.
Y hablando de calor, Shanno Khan murió
por el calor abrasador de Nueva Delhi tras quedarse después de las clases. Al
parecer hay que replantearse lo que hacemos en clase para que no nos pueda
pasar lo mismo.
Mucho cuidado lectores, podéis fallecer
si se os cae una estantería encima como le ocurrió a Mariesa Weber, la cual
encontraron 11 días después.
Muchas veces cuando estás discutiendo
con alguien, o al menos esa persona te está recriminando algo en cara te dan
ganas de matarlo… Y alguien lo llevó acabo... Un soldado romano atravesó a
Arquímedes con su espada al ser recriminado insistentemente para que no pisara
unos dibujos científicos que había hecho en la playa, por lo visto se hartó y
¡zas!
La risa es algo muy normal en nosotros,
reímos y reímos por mucho rato y no nos damos cuenta que podemos acabar muertos
como Pietro Aretino y otros tantos hombres.
Nuestro querido Sófocles sufrió un
sofoco mortal tras recibir una buena noticia. Vaya juego de palabras, ¿lo ven?
Salimos a la calle y no vemos el peligro
que corremos normalmente, cualquier cosa nos puede pasar mientras paseamos o hacemos
alguna actividad ya sea solos o en grupo. Que se lo digan a Pirro y a Esquilo
porque el primero murió al caerle una teja en la cabeza y al segundo una
tortuga y sí, una tortuga.
Bastante absurdo todo, ¿eh? Hay muchas
más y más absurdas que las anteriores citadas. Como la de Jean Baptiste Lully,
compositor francés que falleció por una gangrena al clavarse la batuta en el
pie; o como la de Agatocles, tirano de Siracusa que se atragantó con un
palillo. Pero hay tantas y tantas que esto llegaría a ser eterno y tal vez en
otra ocasión me atreva a realizar otro pequeño artículo sobre esto.
Saludos, Mary.






0 comentarios:
Publicar un comentario